domingo, 13 de noviembre de 2011

Dura Lex, Sed Lex ( El jurista de Roma).




(Avance de una novela histórica que estoy preparando, sobre el Derecho Romano).

Gayo, uno de los más grandes juristas del Imperio Romano.






Roma, la capital del Imperio. Me trasladé con mi familia a vivir allí y estaba impresionado por el esplendor de la gran ciudad . Me gustaba el Derecho y estaba dispuesto a ser un jurista de prestigio. Claro está, me hablaron de Gayo, que había escrito una obra denominada "Instituciones".




¿Dón de vivía Gayo? Me dijeron que algo alejado de la capital, en una villa, rodeado de escritos de juristas eminentes. Se pasaba el tiempo, me decían, escribiendo. Y largos paseos por el jardín de su mansión, con el método peripatético, meditando sus obras, reflexionando sobre lo que iba a escribir. Su esposa y sus hijos le admiraban. Era uno de las principales autoridades en el campo del Derecho.




Vivíamos, bajo la autoridad del Emperador Antonio Pío. Roma vivía una etapa de esplendor, y nos llegaban noticias de las conquistas. Los soldados romanos extendían su dominio por los confines del mundo. Numerosos soldados, en aguerridas formaciones, salían casi a diario a combatir, para extender cada vez más los límites imperiales.




Tenía que preparar la estrategia. ¿Cómo me podía formar en leyes? Tenía un vecino que era jurista y me podía informar de los principales estudiosos del Derecho en Roma, de los centros en los que podía estudiar. Tenían qu darme mucha información, las fuentes en las que beber, el Derecho que se aplicaba, los procedimientos seguidos, ...Todo ello era un apasionante reto...

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